Sunday, December 7, 2014

Christmas Trees in America

Al día siguiente del Thanksgiving Day, que siempre cae en jueves, el americano se pone manos a la obra de decorar su casa, por dentro y por fuera, con motivos navideños. Por fuera, a mi siempre me han parecido los americanos italianos los más escandalosos. Al menos en lo que se refiere a la iluminación. Tengo un vecino que convida formalmente (enviando una invitación) a todo el barrio el día en que le da al interruptor y su casa y jardín se convierten en un parque de atracción en miniatura. Algunas familias latinas no les andan a los italianos a la zaga, pero en este caso los excesos suelen venir en forma de figuras inflables. Los hay que instalan en el tejado de sus casas muñecos enormes de Santa Claus, con trineo y renos incluidos, todo muy real aunque siempre rayando el exceso. En mi barrio, el exterior con más gusto adornado es el de la casa de mis vecinos Martha y Joe. Detalles relativamente discretos en puerta, ventanas y farol, trineo antiguo de madera apoyado en el porche, y velas iluminadas en cada una de las ventanas. Otro clásico del barrio es el enorme abeto iluminado que tiene mi vecina Joy en el jardín que da a la calle. Su marido, mi amigo George (q.e.p.d.), contrataba una grua todos los años para adornar e iluminar el abeto, y siempre subía a lo más alto del árbol a mis dos hijos con él. Imaginad lo que era para los chicos estar subidos ahí arriba. Cuando George falleció, su esposa decidió dejar la iluminación permanentemente instalada en el abeto, algo que todos los vecinos agradecimos. Cuando llega la Navidad, el abeto siempre nos recuerda a George subido a la grúa, decorando el emblemático árbol.

Una de las liturgias más características de este país es la compra del árbol de navidad, el que todos instalamos dentro de casa. Aquí no se acostumbra a tener árboles artificiales. Uno va a su proveedor local o a un Home Depot y compra un abeto natural. Los hay de varios tamaños, para todo tipo de casas. Nosotros siempre compramos la variedad de abeto azul, por el aspecto tan magnífico que tiene cuando se abren sus ramas y el agradable aroma que desprende en casa.


En mi barrio, los vecinos acostumbran a intercambiar regalos, además de felicitaciones de Navidad. De entre los regalos que recibimos todas las Navidades, dos de los que más aprecio son los que provienen de los Brown (Joy y George) y los Fry (Martha y Joe). Los Brown nos regalan siempre la decoración navideña de la Sociedad Histórica de la Casa Blanca. El motivo de dicha decoración es elegido personalmente por el actual inquilino de la Casa Blanca, y siempre hace referencia a alguna tradición navideña de un presidente que lo haya precedido.




Por su parte, los Fry nos regalan la decoración oficial que emiten el Senado o el Congreso, ya que Martha es guía voluntaria en el Capitolio. El año pasado nos regaló la decoración oficial del Senado, con el escudo de dicha cámara sobre un fondo granate idéntico al color que tenían los asientos de sus señorías en el primer Senado de la República.




Nosotros acostumbramos siempre a viajar por estas fechas y allá por donde pasamos siempre compramos decoraciones tradicionales, una para nosotros y otra para nuestros vecinos más queridos. El abeto azul de casa, además de las tradicionales bolas de navidad, ya cuenta con decoraciones adquiridas en la estatua de La Libertad de Nueva York, en la ciudad histórica de Williamsburg en Virginia, en la Represa Hoover cerca de Las Vegas, en el Gran Cañón del Colorado, en la mítica Ruta 66 a su paso por Arizona, en el Convento de Ephrata o en la patria chica de los Amish del condado de Lancaster, en Pensilvania.





De entre todas las decoraciones que tenemos en nuestro árbol, a mi hay una que me fascina. Es una que adquirimos en 2012 a una escuela de Winchester, en Virginia, que tiene una reproducción de una obra del pintor por excelencia de la Guerra Civil americana, Mort Kunstler. Este artista cedió los derechos de reproducción de su pintura titulada "My friend the Enemy" a una escuela virginiana el año en que se celebraba el 150 aniversario del inicio de la contienda civil. En dicha obra se puede ver un soldado yanqui fumando en pipa tabaco del sur, al lado de un confederado bebiendo café del norte, en un intercambio amistoso en el crudo invierno de 1862.




Este año viajamos a Memphis, en Tennessee. Nuestro destino es Graceland, la casa del Rey del Rock & Roll. Al año que viene, en este mismo blog, hablaré de la que probablemente será la decoración más kitsch de nuestro árbol de Navidad....

Sunday, November 30, 2014

People I like (2)


José Ortega y Gasset (1883-1955). Filósofo y ensayista español, exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital e histórica.



Winston Churchill (1874-1965). Primer Ministro británico (1940-45 y 1951-55) y Premio Nóbel de Literatura (1953).



Luis Eduardo Aute (1943- ). Músico, cantautor, director de cine, actor, escultor, escritor, pintor y poeta español.



















Julio Anguita (1941- ). Alcalde de Cordoba (1979-1986) y Diputado de las Cortes Generales de España (1989-2000).




Lawrence Alma-Tadema (1836-1912). Pintor pre-rafaelita holandés, naturalizado británico por la Reina Victoria.

Sunday, November 23, 2014

People I like (1)


Ramón María del Valle-Inclán
Dramaturgo y novelista español, miembro de la Generación del 98.


Margaret Thatcher
Primera Ministra del Reino Unido (1979-1990).

Stephen Stills
Músico americano, integrante de Buffalo Springfield, Crosby, Stills, Nash & Young, y Manassas.

Manuel Azaña
Presidente de la República Española desde 1936 hasta 1939
John Constable
Pintor romántico inglés (1776-1837)

Sunday, November 9, 2014

American Constitutionalism






When in 1767 a modernised British Parliament, committed to the principle of parliamentary sovereignty unlimited and unlimitable, issued a declaration that a parliamentary majority could pass any law it saw fit, it was greeted with an out-cry of horror in the colonies. Such a doctrine, colonists insisted, demolished the essence of all their British ancestors had fought for. In this sense, they objected not only that they were not represented in that Parliament but even more that it recognised no limits whatever to its powers. With this application of the principle of legal limitation of power by higher principles to Parliament itself, the initiave in the further development of the ideal of free government passed to the Americans. They were singularly fortunate, as perhaps no other people has been in a similar situation, in having among their leaders a number of profound students of political philosophy. It was when these colonists discovered that the British constitution, in whose principles they had firmly believed, had little substance and could not be successfully appealed to agains the claims of Parliament, that they concluded that the missing foundation had to be supplied in the form of a new constitution, as they regarded as fundamental doctrine that a constitution was essential to any free government and that a constitution meant limited government. Also, their experience with the colonial charters had also taught them that any constitution that allocated and distributed the different powers necessarily limited the powers of any authority. To the colonists, freedom meant that government should have powers only for such action as was explicitly required by law, so that nobody should possess any arbitrary power. The formula that all power derives from the people referred not so much to the recurrent election of representatives as to the fact that the people, organised as a constitution-making body, had the exclusive right to determine the powers of the representative legislature. The constitution was thus conceived as a protection of the people against all arbitrary action, on the part of the legislative as well as the other branches of government. A constitution which in such manner is to limit government must contain subtantive rules, it must contain general principles which are to govern the acts of the appointed legislature. The idea of such constitution involves not only the idea of hierarchy of authority or power but also that of a hierarchy of rules or laws. A constitutional system involves a subordination of inmediate objectives to long-term ones. This means a limitation of the means available to a temporrary majority for the achievement of particular objectives by general principles laid down by another majority for a long period in advance. This division of authority between a temporary authority and a more comprehensive body implies a recognition of limits to the power of deliberate reason and a preference for reliance on proved principles over ad hoc solutions. To put it differently, a group of men can form a society capable of making laws because they already share common beliefs which make discussion and persuasion possible and to which the articulated rules must conform in order to be accepted as legitimate. From this it follows that no person or body of persons has complete freedom to impose upon the rest whatever laws it likes. A commitment to long-term principles, in fact, gives the people more control over the general nature of the political order than they would possess if its character were to be determined solely by successive decisions of particular issues. A free society certainly needs permanent means of restricting the powers of government, no matter what the particular objective of the moment may be. And the Constitution which the new American nation was to give itself was definitively meant not merely as a regulation of the derivation of power but as a constitution of liberty, a constitution that would protect the individual against all arbitrary coercion.

Based on "The Constitution of Liberty", by F. Hayek.

Friday, November 7, 2014

Princesa

If this was a time of knights and princesses, this would be my princess and her song.



If anyone wants to know
Where to find me
I'll be right here
In the warmth of your arms
'Cause you
You're the one
I can trust in
You've never done me any harm

I'm putting all my troubles
Behind me
I don't feel the same
When I am away from your smile
'Cause you
You're the one that can calm me down
Whenever I get wild

Fooling myself
About how to exist
All by myself
There was much
I had missed
You came and showed me
What happiness is

If anyone wants to know
Where my heart is
Tell everyone
That's it's wrapped around yours
'Cause you
You're the one
I can turn to
You opened up the door...


Sunday, September 28, 2014

Take the long road and walk it


Hace ya muchos años, poco antes de emprender mi primer viaje a Bristol, en cuya Universidad cursé mis estudios universitarios de especialización, unos buenos amigos de Zaragoza me regalaron un poema del poeta africano Constantinos Cavafis titulado "Itaca". Dicho poema me sirvió, y continúa sirviéndome, de Norte para este prolongado exilio que ya dura casi 23 otoños.

Tres han sido las personas con las que he compartido este poema desde entonces. Los motivos que me llevaron a compartirlo fueron diferentes en cada caso. Quien recibió este honor sabe que es una de esas tres personas y la razón por la cual lo recibió. Hoy me decido a compartirlo en este blog para honrar a esas tres personas.


Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.


C. P. Cavafis. Antología poética.
Alianza Editorial, Madrid 1991.

Friday, August 22, 2014

Ways of living and dying

Todas las muertes, como las vidas, son únicas. Pero sus maneras son diversas.

Se puede morir con las botas puestas, como el General Custer y el Séptimo de Caballería, que puestos a morir más vale hacerlo por los santos huevos de uno.
También se puede morir por honor y haciendo patria, como los Ultimos de Filipinas.
Se puede morir antes de tiempo, como mi abuela Alicia, cuya inconmensurable bondad sigo echando de menos todos los días de mi vida.
Se puede morir demasiado tarde, como Franco.
Se puede morir eufórico, de un ataque al corazón porque tu equipo ganó la liga.
Se puede morir sin comerlo ni beberlo, como mi amiga Carmen, atropellada en una acera de San Salvador por un busero hijueputa, mientras iba a comprar comida al supermercado para su dulce hija de cuatro años.
Se puede morir de incógnito, como Jim Morrison.
Se puede morir por un error médico, como mi vecino George el bombero, cuya humanidad ha dejado un vacío en el barrio imposible de rellenar.
Se puede morir de pena, como el poeta Antonio Machado lo hizo en su exilio en Colliure en 1939.
Se puede morir de risa, viendo cualquier episodio de Fawlty Towers.
Se puede morir por un ideal, como el miliciano republicano retratado por Robert Capa en los montes de Córdoba en el verano del 36.
Y se puede morir irremediablemente de amor, probablemente la muerte más cruel de todas...

Si me dan a elegir entre todas las muertes, yo no me lo pensaría dos veces: preferiría la Muerte por Triple Violín que proponen Edgar Meyer y Joshua Bell.


Y de entre todas las Maneras de Vivir,  me quedo sin duda con las de mi primo Rosendo, acompañado de la guapísima Luz Casal.