Thursday, May 19, 2016

Incoming elections in America

A gloomier prospect would be a duel between Trump and Sanders. As European, I know what I am talking about. Trust me...



Tuesday, May 10, 2016

England´s Anthem

Bill Bryson es un escritor americano, autor, entre otros, del popular libro "A short history of nearly everything" ("Una breve historia de casi todo") que explica en un lenguaje fácilmente comprensible para cualquier lector aspectos relacionados con la ciencia. Pero además de escritor, Bill es un enamorado del Reino Unido y de sus gentes.

Bill, que residió durante muchos años de su vida adulta en Inglaterra, describe a la perfección en uno de sus libros ("Notes from a small island") la admirable y cuasi innata amabilidad y cortesía de sus habitantes: "They boarded the train with patience and without pushing, and said Sorry when they bumped or inadvertently impinged on someone else´s space. I admired this instinctive consideration for others, and was struck by what a regular thing that is in Britain and how little it is noticed".

Recuerdo que cuando me trasladé a vivir a Inglaterra hace 25 años este civismo fue una de las cosas más gratas que descubrí. Fue un cambio radical para mi residir en un país donde la gente te sujetaba la puerta, respetaba las filas, o se disculpaba por rozarte en el tren o por cruzar delante tuyo.

El otro día me encontraba en el aeropuerto de Miami, a punto de embarcar en un avión rumbo a un país del Caribe donde ese tipo de civismo brilla generalmente por su ausencia, al menos en el momento de abordar un aeroplano. He realizado este vuelo en numerosas ocasiones y el embarque siempre es un absoluto despelote: el más grande, más alto o más grosero es el que embarca primero. El otro día la desorganización era, si cabe, aún mayor de lo habitual ya que había habido un atraso monumental (nunca este vuelo ha salido puntual...nunca!) por no sé qué falla técnica del avión y nos habían cambiado de puerta de embarque. El caso es que en mitad de todo el follón, con una buena dósis de flema británica, me puse a escuchar con mis audífonos el himno "Jerusalem". No sé porqué lo hice. Supongo que para encontrar algo de paz en mitad de aquel desmadre. Mientras el resto de pasajeros se daban empujones, codazos, o se gritaban (a mi me cayeron también varios de estos, pero no me importó), mi espíritu viajaba al trayecto que siempre hago en tren entre Heathrow y Paddington Station.

Y es que cada vez que llego al principal aeropuerto de Londres y me subo al tren rumbo a la ciudad, mientras me reencuentro visualmente con el verde del paisaje o con el color rojizo de los ladrillos de las casas que hay en el trayecto hasta la capital, Jerusalem me sirve de banda sonora para esa sensación de paz y felicidad que experimento en esos primeros minutos de mi retorno a la isla.

Hay otros himnos británicos que son maravillosos: el oficial, God Save the Queen, o cómo no, Britannia Rule the Waves ("Rule" sin "s" al final, porque es Imperativo, no Presente Singular), por citar a los más famosos.

Pero para mi Jerusalem es el mejor. En los meses previos al reciente referendum escocés se habló de que si ganaba la opción pro-independencia, habría que buscar un nuevo himno distinto al God Save the Queen, pero para Inglaterra, ya que la entidad política de la Gran Bretaña dejaría de existir. Y obviamente Jerusalem estuvo en el pensamiento de muchos como el gran favorito.

El nombre del himno puede confundir al principio. Qué tiene que ver Inglaterra con la ciudad de Oriente Medio? La explicación es que la letra de Jerusalem en realidad proviene de un poema de William Blake titulado "And did those feet in ancient time". Dicho poema refiere la historia apócrifa de un jóven Jesús que, acompañado por el mercader José de Arimatea, viajó a lo que hoy es Inglaterra, visitando Glastonbury. El tema de este poema está relacionado con el Libro de la Revelación (3:12 y 21:2) que describe la Segunda Llegada, en la cual Jesús establece una Nueva Jerusalem.

No quiero contar más. Es mejor escuchar el himno y seguir su maravillosa letra. Espero que lo disfrutéis!

Jerusalem Hymn

And did those feet in ancient time
Walk upon England's mountain green?
And was the holy Lamb of God
On England's pleasant pastures seen?
And did the countenance divine
Shine forth upon our clouded hills?
And was Jerusalem builded here
Among those dark satanic mills?

Bring me my bow of burning gold!
Bring me my arrows of desire!
Bring me my spear! O clouds, unfold!
Bring me my chariot of fire!
I will not cease from mental fight,
Nor shall my sword sleep in my hand,
Till we have built Jerusalem
In England's green and pleasant land.



London: Now and then...


An interesting compilation of London photographs that merge images from the Blitz and today´s:

http://elpais.com/elpais/2016/05/08/album/1462705442_997251.html




Monday, May 9, 2016

Catching echoes

I once caught the echoes of this song at St Pancras Old Church, several years after it was recorded there...


Tuesday, May 3, 2016

Friday, March 11, 2016

Summer breeze

From President Ronald Reagan’s first Inaugural Address, Jan. 20, 1981:

We are a nation that has a government—not the other way around. And this makes us special among the nations of the Earth. Our government has no power except that granted it by the people. It is time to check and reverse the growth of government, which shows signs of having grown beyond the consent of the governed.

It is my intention to curb the size and influence of the Federal establishment and to demand recognition of the distinction between the powers granted to the Federal Government and those reserved to the States or to the people. All of us need to be reminded that the Federal Government did not create the States; the States created the Federal Government.

Now, so there will be no misunderstanding, it’s not my intention to do away with government. It is rather to make it work—work with us, not over us; to stand by our side, not ride on our back. Government can and must provide opportunity, not smother it; foster productivity, not stifle it.

If we look to the answer as to why for so many years we achieved so much, prospered as no other people on Earth, it was because here in this land we unleashed the energy and individual genius of man to a greater extent than has ever been done before. Freedom and the dignity of the individual have been more available and assured here than in any other place on Earth. The price for this freedom at times has been high, but we have never been unwilling to pay that price.

It is no coincidence that our present troubles parallel and are proportionate to the intervention and intrusion in our lives that result from unnecessary and excessive growth of government. It is time for us to realize that we’re too great a nation to limit ourselves to small dreams. We’re not, as some would have us believe, doomed to an inevitable decline. I do not believe in a fate that will fall on us no matter what we do. I do believe in a fate that will fall on us if we do nothing. So, with all the creative energy at our command, let us begin an era of national renewal. Let us renew our determination, our courage, and our strength. And let us renew our faith and our hope.

Thursday, January 7, 2016

Artist and Empire

En uno de los fantásticos obituarios con los que la revista británica The Economist acostumbra a sorprenderme de vez en cuando (ver mi post del 21 de abril de 2015), específicamente con el correspondiente a su último número del año que acabamos de cerrar, se recuerda a Brajraj Kshatriya Bribar Chamupati Singh Mahapatra...

Cuando leí su nombre y vi su foto yo puse la misma cara del que lee estas líneas...:)

Pues este señor fue el último príncipe del Raj Británico, que es como se conoce a la administración colonial británica del subcontinente indio. Este hindú de sangre real falleció el pasado 30 de noviembre a los 94 años. En su juventud cazó todo lo que se cruzó por delante del fusil, por ejemplo 13 tigres y 28 leopardos, cuyas pieles decoraron su residencia en el distrito de Cuttack, en su Reino de Tigiria. Brajraj Mahapatra también llegó a matar un elefante, pero sólo después de que sus subditos se lo rogaran porque el paquidermo en cuestión andaba pisoteando sus cultivos reiteradamente. The Economist nos cuenta que su reinado fue benévolo, tanto que la cárcel de Tigiria no tenía paredes, y que el peor castigo era que el rey rechazara dirigirte la palabra...

Image result for Brajraj Kshatriya Birbar Chamupati Singh Mahapatra

Con la independencia de la India en 1947 la viabilidad económica de su pequeño reino se vió en aprietos, así como su estilo glamuroso de vida. Las deudas le obligaron a vender su residencia real. Cuentan que lo hizo feliz porque el comprador fue una institución educativa para instalar allí una escuela. Al quedarse sin techo, este príncipe compartió un apartamento (al estilo de la serie "Friends") con otros reyes que sufrieron desgracias económicas parecidas; pero al final la nostalgia por el terruño fue insoportable y regresó a Tigiria, donde acabó viviendo en una humilde choza de barro. Sus antiguos súbditos le pidieron que entrara en política, pero él siempre se negó: los reyes, decía con una cierta condescendencia, no debieran suplicar por votos ni inclinarse ante el resto de los mortales...

La revista británica nos cuenta que las pocas veces que abandonaba su choza lo hacía en un rick-shaw de esos que tiran los hombres de castas inferiores. Y que siempre mantuvo un aura de reverencia entre sus subditos, tan leales a su "señor" como siempre. Dicen que nunca fue infeliz en sus años de desgracia económica, una buena parte de ellos siendo ya anciano. Sino, como él decía: "Cómo iba a vivir tantos años?...".

Personajes curiosos como éste los tuvo el Imperio a patadas. Algunos quedaron reflejados en cuadros inmortales. Como el titulado "Gordon´s Last Stand, Khartoum; 26 de enero de 1885", pintado por George Joy y perteneciente a la Galería de Arte de la Ciudad de Leeds. Estos días ese cuadro y otras joyas pictóricas imperiales se pueden ver en una magnífica exposición en la Galería Tate de Londres, hasta el 10 de abril. Yo, que tengo que dar un salto a la capital británica el 15 de abril, me la pierdo por los pelos. Damn!!!

El General "Chinese" Gordon es otro de esos personajes peculiares que parió el Imperio Británico hacia finales del Siglo XIX, durante el reinado de Victoria. Muchos de nosotros lo conocimos a través de la inolvidable película de Charlton Heston "Jartum". La escena final de esta película, con Gordon enfrentando una horda de dervishes antes de ser alcanzado por una lanza se inspira en el cuadro de Joy. Gordon fue un ferviente cristiano, de oficio militar, que antes de aceptar el encargo del Primer Ministro Gladstone de acudir a Jartum a evacuar a británicos y egipcios del cerco del iluminado Mahdi ya había derrotado al Emperador de China en su intento de rebelión contra las potencias extranjeras con presencia en dicho país, y había aceptado la gobernación del Congo Belga por encargo del Rey Leopoldo de Bélgica, entre otros interesantes puntos de su curiosa biografía.


Gordon está ahora enterrado en la Catedral de San Pablo, en Londres. Yo recuerdo encontrarme de repente con su tumba en una de mis visitas a San Pablo allá por 1993, cuando viví en Londres, muy cerquita de dicha catedral. 



En fín...que envidio al que tenga la suerte de darse una vuelta por la Tate Gallery estos días y disfrutar de la exposición "Artist and Empire". A lo mucho que yo llegaré será a comprar el 15 de abril alguna copia del catálogo de esta exposición...