Friday, November 18, 2016

Songs of a lifetime

Hay solistas y grupos musicales que dejan huella en tu vida y te ayudan a crecer musical y espiritualmente. Son aquellos músicos que han ido creando la banda sonora original de tu vida. Yo no puedo recordar mis 14 años sin los Beatles. O mis 16 años sin toda la New Wave británica. O los 18 años sin el Rock & Roll y los grupos vocales americanos de los cincuenta. O los 20 años sin la Invasión Británica y la respuesta psicodélica de la Costa Oeste. Y de ahí en adelante las diferentes etapas de mi vida en que escuché con absoluta devoción el Jazz, el Blues, el Soul, el Rock Sureño, la Bossa Nova, el Forró, la MPD y el Tropicalismo, el Fado, el Country, el Bluegrass, la Opera, etc, etc, etc. Cómo imaginar mi vida sin cada una de las bandas, solistas, autores y canciones de todos estos estilos musicales?

Pero luego hay un selecto grupo de músicos que me ha acompañado siempre, en todas y cada una de mis etapas de vida. Músicos a los que he seguido fielmente durante años, esperando la publicación de sus nuevos discos, escuchando una y otra vez las mismas canciones que me inspiraron o redescubriendo canciones viejas que siempre estuvieron allí, en mi discoteca, pero que cobraron sentido al llegar a determinado punto de mi vida.

El recientemente fallecido Leonard Cohen es uno de estos músicos.

En homenaje al cantautor canadiense quiero compartir algunas de las canciones que iluminaron (y siguen iluminando) mi vida.

Gracias por su música maestro: tan sencilla y tan intensa...


Click en este link para la canción: Stories of the street




Click en este link para la canción: Avalanche



Click en este link para la canción: The partisan


Click en este link para la canción:Waiting for the miracle



Click en este link para la canción: Did I ever love you

Tuesday, November 15, 2016

A Liberty classic by Von Mises

En su prefacio a la obra titulada Socialismo escrita por Ludwig Von Mises, el premio Nobel de Economía F.A. Hayek cuenta que cuando dicha obra fue publicada en 1922 su impacto fue profundo. Alteró de forma gradual pero fundamental la perspectiva de muchos jóvenes idealistas que regresaban a sus estudios universitarios tras la interrupción causada por la Primera Guerra Mundial (Hayek entre ellos). Este nos cuenta que la civilización en la que habían crecido había colapsado, y que fue su determinación por construir un mundo mejor lo que les llevó a varios de ellos a cursar estudios de Economía. También nos confiesa que para muchos (él se incluye en este grupo), el socialismo prometía cumplir sus esperanzas en un mundo más justo y racional. Pero nos cuenta que de repente apareció este libro y rápidamente entendió que su búsqueda por mejorar el mundo había seguido un curso equivocado. No era a través del socialismo que se llegaría a una sociedad mejor, sino a otra donde primaría un bajo nivel de condiciones de vida para la gran mayoría de la población, y donde camparía a sus anchas un ilimitado despotismo dictatorial.



La obra de Von Mises analiza el socialismo desde una doble perspectiva, económica y sociológica, y plantea las siguientes objeciones a su practicabilidad:

1. Las expectativas económicas del socialismo son impracticables dada la imposibilidad de efectuar un mínimo cálculo económico riguroso dentro de este modelo. Al no haber precios de mercado para los factores de producción (ya que ninguno es vendido o comprado) es imposible basar la planificación económica futura en algún tipo de cálculo, ni se puede determinar el resultado de las acciones pasadas. Una gestión socialista de la producción sencillamente no puede saber si lo que ha planificado y ejecutado es la manera más apropiada de alcanzar el fin que se propuso. Sin un método de cálculo basado en precios se opera en la más absoluta oscuridad, lo cual conduce a malgastar los escasos factores de producción (humanos y materiales). El resultado de este despropósito económico ya ha sido demostrado con creces cada vez que se ha intentado poner en práctica este modelo: caos y pobreza. Hasta Trostky admitió que sin relaciones de mercado no es viable ningún sistema de cálculo económico.

2. Sobre la base de la anterior objeción, el sistema de producción socialista es menos eficiente que el capitalista y conduce a un deterioro de la productividad del capital humano. Consecuentemente el estándar de vida de las masas en una sociedad socialista será inferior a las condiciones que prevalecen bajo el capitalismo. Basta observar, por ejemplo, la experiencia soviética para confirmar esta hipótesis. Incluso si uno cuestionara que el bajo estándar de vida bajo el socialismo y lo atribuyera a factores exógenos al modelo económico, sería absurdo afirmar que el experimento socialista es evidencia de la superioridad de dicho modelo. Lo único que podría decirse es que el hecho de que la mayoría de la población que vive bajo un régimen socialista sufra unas condiciones de vida peores que el capitalismo no ofrece evidencia concluyente acerca de que el socialismo sea inferior al capitalismo.

Recomiendo la lectura de esta obra de uno de los principales referentes de la Escuela Austriaca de Economía a aquellos que quieran disfrutar de un buen libro de filosofía económica, y que no le tengan miedo a descubrir porqué el modelo socialista siempre ha sido y será inferior, tanto moral como económicamente, al modelo capitalista.

Sunday, October 30, 2016

Reencuentros...

Es un domingo de la primavera austral. Son horas de la tarde. Estoy en mi habitación del Palacio Duhau observando a lo lejos el Río de la Plata. Venir a Buenos Aires es siempre entrañable. Esta ciudad tiene mucho de la estética de Madrid, pero también algo Inglaterra y de Italia, y claro, la geografía desbordante de América. La conocí en 1997, cuando viviendo en Brasilia y sintiendo una profunda nostalgia de España no me alcanzaba el dinero para cruzar el Atlántico. Llegué con intención de hacer una rápida escala y recorrer algo del resto del país...pero me gustó tanto que me quedé en ella las dos semanas que tenía pensado estar en Argentina. Restaurantes, cines, teatros, cafeterías, más restaurantes, más cines, más teatros y avenidas, grandes avenidas para caminar...

Desde entonces he regresado en varias ocasiones: en el 2001, cuando la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea me envió en plena crisis política, social y económica para verificar si los casos de desnutrición de las provincias del Norte justificaban un operativo de emergencia; en 2003, cuando el río Salado inundó la ciudad de Santa Fé y hubo que dinamitar los muros que la protegían de otro río (el Paraná) para que saliera el agua que entró por donde menos se esperaba...y en fín, en otras ocasiones menos dramáticas. La última había sido hace tres años, cuando todavía se mantenía el corralito cambiario de los Kirschner. 

And here I am once again...
Nunca vengo con tiempo suficiente. Nunca. 
Pero siempre trato de guardar unos minutos para reencontrarme con los teatros Colón o Avenida, donde Gustavo Cerati grabó sus legendarios 11 Episodios Sinfónicos, luciendo una estética del Principito de Saint-Exupery. Por cierto, en estos días en el Colón estaba en cartel Porgy & Bess, la única ópera compuesta por Gershwin, el mejor compositor americano del Siglo XX.

Gustavo Cerati. Un millón de años luz. Desde el Teatro Avenida de Buenos Aires.

Tampoco falto nunca a la cita con el Ateneo, teatro reconvertido en maravillosa librería y tienda discográfica (y cafetería!). En esta ocasión cayeron dos CDs de Cerati que faltaban en mi colección: Ahí Vamos y Fuerza Natural. Me precio de haber adquirido todos los CDs de Cerati y de Soda Estéreo (su banda) en el Ateneo, con excepción de Amor Amarillo, que compré en una tienda discográfica en Lima, Perú.



También hago peregrinaje a la única sucursal que Harrods (los grandes almacenes británicos) abrió fuera del Reino Unido. Los de Buenos Aires siempre los he conocido cerrados, a pesar de estar en un inmejorable lugar para el comercio, en la Calle Florida, muy cerquita de las Galerías Pacífico.

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También me gusta entrar en alguna talabartería y platería de las tradicionales, como Arandú, Cardón, El Boyero o Handycup, y comprar algún detalle en plata, alpaca o los tradicionales cinturones de cuero crudo, un clásico imprescindible en mi armario.

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Parrillas las hay a patadas. Yo, por la cercanía al Ateneo, siempre me dejo caer por Aires Criollos. No siempre pido carne. Tienen una trucha igualmente espectacular. Y cerrar una comida sin panqueques con dulce de leche no es comida en mi Argentina...


No lo mencioné antes, pero uno de mis desayunos preferidos es el que ofrecen en el Salón de Té del Palacio Duhau. El mejor jugo de naranja y café con leche que he probado nunca. Prometido. Acompañados de tres medias lunas de manteca de esas que sólo saben preparar en Buenos Aires (sí, he visitado París...). Todo con mantel y servilletas de algodón (como siempre debiera ser...salvo que se tenga lino) y en un ambiente clásico absolutamente maravilloso.

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Palacio Duhau. El salón de Té está en el primer piso, a nivel de las columnas.

Friday, June 24, 2016

Misfortune

Hoy, en el día después del referendum del BREXIT, he leido varios comentarios de lectores de diversos periódicos europeos que venían a concluir básicamente lo mismo: "Si los británicos quieren irse, por mí, que se vayan!". A mi me produce tanta lástima leer cosas así...

Yo hoy tengo la sensación de haber vivido un momento histórico similar a lo que fue la caida del muro de Berlín en 1989, pero en negativo. El que una nación con gran tradición liberal, respetuosa de usos y costumbres multicentenarias, tan habituada a la práctica democrática que la lleva en su ADN nacional, decida adandonar el reto de construcción europea y deje todo en manos de países obsesionados con la burocracia y con una excesiva fijación por las reglas, pero alejados del pragmatismo anglosajón, a mí, qué quereis que os diga, me causa una profunda tristeza.

La culpa la tienen en buena medida la banda de apandadores de Eton, encabezados por el ambicioso y popular Boris Johnson, ex alcalde de Londres, capaz de vender su alma al diablo (y traicionar a un amigo) con tal de hacerse con el cargo de Primer Ministro, y el temerario e insulso David Cameron, que no dudó en poner en jaque el futuro no sólo de su país (en este caso en dos ocasiones, con el primer referendum de Escocia y con el del Brexit), sino del orden más o menos liberal que se instauró después de la devastadora última guerra mundial, con tal de no enfrentarse con algunos miembros de su propio partido. Lo que podía haber sido un contencioso en el seno del Partido Conservador ha acabado por empujar, sobre todo a Europa, aunque tal vez también al Reino Unido (veremos qué pasa con la amenaza del Scottish National Party de organizar un segundo referendum) al borde del abismo.

Pero este descalabro no ha sido solamente culpa de las luchas intestinas en el partido Tory. No debemos olvidarnos de Corbyn, el líder laborista que incapaz de hacer frente con propuestas serias y sensatas al Partido Conservador, prefirió traicionar a su país y dejarlo caer, todo con tal de que sus archirivales conservadores se fueran por el mismo desaguadero. Al final es siempre lo mismo con esta izquierda rancia: lo que importa es que haya lío y el vecino se joda, caiga quien caiga. Es otra manera de decir eso de que "no importa lo que diga la ley, con tal de que sea obligatoria".

Y por último me guardo una mención especial a la lamentable Unión Europea, a sus instituciones, y a los países que cortan el bacalao en su seno. Me parece increíble la forma en la que durante, ya no años sino décadas, se ha ninguneado a la segunda economía del continente. A un país que sacrificó un imperio por salvar a Europa del suicidio colectivo en 1914-1918 y 1939-1945. Y no sólo es una cuestión económica. El Reino Unido aportaba mucho más que dinamismo económico, financiero y empresarial. Yo vengo de un país donde la democracia es joven. Estamos acostumbrados a elegir listas de representantes elaboradas por los partidos políticos. Salvo para el senado, que en mi país no pinta nada, no hay posibilidad de elegir a fulanito o menganito, que te inspiran confianza aunque se presenten por un partido con el que no estás 100% de acuerdo, si aparecen en el decimotercer lugar de la lista elaborada por el comité central de dicho partido. Tienes que aguantarte y esperar a que dicho partido consiga antes la elección de los 12 representantes que hay antecediendo al político al que quieres dar tu voto. No sé...el Reino Unido, como digo, aportaba mucho más que dinero a las arcas europeas. Su cuasi milenaria tradición de respeto a los derechos individuales, su profunda y dilatada experiencia parlamentaria, su defensa de los principios liberales serán, entre otras muchas cualidades, algo que sin darnos cuenta echaremos horríblemente de menos en los próximos años.







Is this love?

Next Wednesday I´ll enjoy the sound of these gentlemen at the Fillmore Club in Silver Spring, with the hope of healing the spiritual pain that tortures me after the results of the BREXIT referendum...




For those of you who are not familiar with this British rock band from Yorkshire, I have selected three of their classic songs. Enjoy them!

Is this Love?


Here I go again


Give me all your love

Monday, June 20, 2016

Brexit

Como muchos indecisos he esperado casi hasta el día de la votación para expresar mi opinión. He procurado leer y escuchar los argumentos de ambas partes. Creo que los partidarios de la salida del Reino Unido de la Unión Europea tienen varios argumentos sólidos, entre ellos la falta de democracia real en el seno de la UE, la burocracia galopante y ese "postmodernismo en cascada" del que hablaba el otro día en otro post, o la pésima gestión que las autoridades comunitarias han realizado en la cuestión migratoria. Incluso el argumento que más esgrimen los partidarios de quedarse en la UE no me convence del todo: tal vez la salida pudiera provocar algún desbarajuste económico en el corto y mediano plazo. Sin embargo, considerando una economía europea que previsiblemente seguirá estancada todavía por muchos años, no es ningún despropósito aventurarse a encontrar espacios económicos alternativos, algunos de ellos abandonados tras la pérdida del Imperio, en los que no creo que fuera difícil reposicionarse, como bien decía el otro día Nigel Lawson, ex ministro tory durante el mandato de Margaret Thatcher.

Pero como europeo liberal no puedo dejar de preocuparme por una Unión Europea a merced de países que continúan apostando por una agobiante presencia del Estado en todas las facetas de nuestra vida. No quiero ni pensar lo que sería de nosotros con una Unión que combinase la obsesión francesa por la burocracia, con la fijación alemana por las reglas...pero sin el sentido pragmático, modestia y espíritu empresarial británicos.

Así que, más por miedo a lo que será del resto de Europa que a lo que le pueda suceder al Reino Unido, mi voto va para el "REMAIN".